LA AMISTAD Y EL COHOUSING, por Marisa

La amistad no solo hace la vida mas agradable, es también un detonante que contribuye a hacerla posible.

Las publicaciones y los artículos de autoayuda no paran de decirnos que para prolongar los años de vida hay que mantenerse activos, comer bien, priorizar la salud física y… aplicar una “receta que funciona de maravilla y que no requiere ningún bote de pastillas: la amistad”.

A medida que envejecemos, es fácil que perdamos algunas amistades. Tal vez, porque nos jubilamos; nos aislamos obligados a cuidar de nuestra salud; nos mudamos de domicilio o son nuestros amigos los que empiezan con los achaques. También suele suceder que nuestras oportunidades de contacto se ven reducidas.

Pero cultivar las relaciones es tan importante como el más saludable de los hábitos y el Senior Cohousing, o viviendas colaborativas en cesión de uso para personas mayores, constituye un medio para lograrlo.

Resulta, por tanto, que la amistad además de ser un tesoro, es también necesaria. Un estudio reciente de la Universidad de Michigan, publicado a través del boletín e-Tips Salud, de la editorial Salud, Nutrición y Bienestar, dedicada a la promover hábitos de vida saludable, ha confirmado el poderoso vínculo entre la amistad y la salud de los adultos mayores de 50 años.

Nos hemos inspirado en su contenido para hacer este trabajo y, hemos transcrito en cursiva, diversas partes de la publicación:

“Los investigadores descubrieron que, si bien el 90% de los adultos mayores informan tener al menos un amigo cercano, aquellos que sufrían una mala salud física o mental eran mucho más propensos a sentirse aislados.

Esto es lo que desveló el estudio:

-El 20% de los adultos con mala salud mental no tenían ningún amigo cercano (el doble que la tasa de la población general).

-Entre los adultos con mala salud física, el 18% informó no tener amigos cercanos.

-Los hombres tenían más probabilidades que las mujeres de carecer de amistades cercanas, y los adultos de entre 50 y 64 años enfrentaban más aislamiento que los mayores de 65.

Se trata de un ciclo preocupante: la mala salud puede llevar al aislamiento social y a la vez el aislamiento puede empeorar la salud.

¿Por qué son tan importantes las amistades parala salud? El estudio reveló que los amigos cercanos suelen actuar como cuidadores informales y animadores de hábitos más saludables:

-El 50% dijo que sus amigos los animaban a tomar decisiones más saludables, como comer mejor o hacer ejercicio.

-El 35% se sintió motivado a buscar atención médica cuando un amigo notó que algo iba mal.

-El 32% incluso tuvo amigos que intervinieron para ayudarlos cuando estaban enfermos o heridos.

La amistad es… un salvavidas que nos permite ser responsables, estar comprometidos y recibir atención cuando más lo necesitamos.

El reto es mantenerse conectado y, lamentablemente, cuando más lo necesitamos, puede resultar difícil hacerlo. Los problemas de salud, el duelo e incluso la fatiga pueden hacer que resulte tentador aislarse…

Es una dura realidad: a medida que nuestras vidas cambian, también lo hacen nuestras relaciones. Pero eso no significa que sea demasiado tarde para reconectarnos.

La investigación lo deja claro: las amistades pueden mejorar la salud, ayudar a superar los momentos difíciles e incluso prolongar la vida. La soledad, en cambio, puede afectar tanto al cuerpo como a la mente…”

Pues bien, como hemos dicho, el Cohousing Senior o viviendas colaborativas en cesión de uso para personas mayores, es un medio importante para fortalecer nuestro círculo social y nos proporciona ese tipo de amigos, de los que habla el artículo, capaces de insuflarnos ánimos y de contribuir a que podamos salir de situaciones de enfermedad, depresión y soledad.

Además, en este momento en nuestro país, proponerse construir un cohousing y ponerlo en marcha, representa todo un objetivo de vida.

Estimula, por su propia idiosincrasia, la amistad entre las personas socias, ya que su base se asienta en el desarrollo de las buenas relaciones y en la ayuda mutua entre sus miembros. Y lo hace sin convertir la relación en un círculo cerrado, ya que propone la apertura hacia el barrio, pueblo o ciudad en el que se asienta, porque otro de sus propósitos es la integración, cultivar intereses compartidos y promover la sostenibilidad del medio.

El cohousing incorpora en su quehacer cotidiano, las nuevas tecnologías: correo electrónico, mensajes de texto, uso de redes sociales, drive, zoom y otras herramientas informáticas que permiten el contacto, incluso a distancia.

En definitiva, representa una aventura colectiva, autogestionada, que obliga a salir de sí mism@, a reflexionar y a dar lo mejor de cada un@. Es un proyecto que parte del respeto a la individualidad de cada persona socia, pero que cuenta y necesita de todas ellas. Que fomenta la no violencia en las relaciones y que se propone, fundamentalmente, disponer de unas viviendas colaborativas a modo de hogar, donde poder estar, a ser posible, hasta el final de la vida. Genera de forma consensuada las normas de convivencia. Cuida de las situaciones de deterioro o dependencia de sus personas miembro e incentiva la realización de actividades formativas y lúdicas para facilitar el desarrollo personal, espiritual, emocional y de salud de todas ellas.

En resumen, las viviendas colaborativas para personas mayores, combaten las situaciones de soledad no deseada y, contribuyen, por tanto, a la supervivencia.

Tiene muchos antecedentes. Uno de los más lejanos lo encontramos en el “Jardín” creado por el filósofo Epicuro en las afueras de la Atenas del siglo IV a. de C., espacio rural que buscaba desarrollar la reflexión y el pensamiento, al margen del intelectualismo académico y de las convenciones sociales de la época, y que devino en una comunidad, casi un huerto, que incluía charlas, convivencias, comidas, celebraciones (simposios), en un contexto fraternal que fomentaba la comprensión del otro y el cultivo de la mistad (philía).

La amistad para Epicuro es uno de los bienes más preciados al que mujeres y hombres, pueden aspirar, aunque también incluye un riesgo, pues nos expone a sufrir por la persona amiga, por lo que no debe producirse ni de forma precipitada ni de forma indecisa. No obstante, se trata de un riesgo hermoso porque la generosidad que implica es una de las principales fuentes de alegría (1).

  •  Epicuro vivió en un mundo hostil y fragmentado (¿cómo el nuestro?) en el que si no tenías cautela te convertías en presa fácil del aprovechamiento ajeno, pero desarrollando la amistad fue capaz de crear una comunidad fraternal. Y a pesar de que decía que para alcanzar la felicidad hay que practicar la imperturbabilidad, la calma y la moderación de los placeres naturales, también afirmaba que, si ha de sacrificarse la calma por un amigo, merece la pena. Él prefirió vivir, no en una torre de marfil gozando y aferrándose en exclusiva a sus bienes, sino comprometerse con la reflexión y con la amistad. En este contexto desarrolló su “Jardín”.

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