CRÓNICA DE UNA CONVIVENCIA ANUNCIADA

 

Este verano, como en otros anteriores, algunos de nosotros, socios de Ad Petrum, nos hemos unido para pasar algún tiempo de vacaciones juntos. Esto atiende a nuestro deseo, por una parte, de irnos conociendo mientras se culmina el proyecto en el que nos hayamos inmersos, y, por otra, de pasar algún tiempo con amigos, y no con la propia familia.

En Jarandilla de La Vera alquilamos un bonito chalé para asistir a las Jornadas de Cine de La Vera, como objetivo cultural  de interés para todos nosotros, con la ventaja añadida de que otras socias estaban en sus propias casas en la comarca y también asistían al Festival, que resultó ser un éxito por su interés, su buena organización y la gran cantidad de asistentes. Fue una experiencia muy grata, ya que además de la vivienda, compartíamos larguísimos desayunos con tertulia incluida, suculentas comidas elaboradas por nosotros mismos y baños en piscinas naturales y municipales de la comarca.

No contentos con lo anterior, en Septiembre, volvimos a alquilar la casa de Puerto de Mazarrón entre cinco socios bien avenidos, pues algunos ya habíamos compartido vacaciones en Jarandilla.

Aquí hemos disfrutado del mar y de un tiempo espectacular que nos ha permitido pasar parte del dia sumergidas en el Mediterráneo, haciendo ejercicios de aqua gym,  pasando por el chiringuito a tomar la caña antes de comer algún gazpacho exótico , elaborado por alguna de nosotras, ya que esto ha acabado siendo una auténtica competición, y estamos a punto de eleborar un recetario de gazpachos, sopas y cremas de Ad Petrum.

Por las tardes, como aquí en Puerto de Mazarrón no hay vida cultural, exceptuando la gastronómica, de la que tampoco prescindimos,  jugamos a las cartas o al Rummy por lo que tenemos una actividad cerebral enloquecida, y finalizamos con un paseo a los perros (tenemos tres, que nos han vuelto un poco locas) a la hora de la puesta de sol y nos sentamos en un banco frente al mar para ver como el paisaje cambia de color. Un espectáculo único, que nos sosiega el alma antes de irnos a dormir con el sonido de las olas que rompen frente a nuestra casa.

Nuestra convivencia es buena, todo lo buena que se puede esperar de un grupo de sesentones que acaban de conocerse, pero aquí vemos lo que hace la rutina en nuestro ánimo, quien colabora y en qué medida en los duros trabajos físicos cotidianos como limpieza, cocina, etc., y quien trabaja incansablemente para el proyecto.

Hablamos mucho de nuestro proyecto, incluso demasiado, ilusionados, esperanzados y  preocupados , y también hablamos de cosas que no tienen que ver con nuestro proyecto y que nos enzarzan en larguísimas polémicas que no llegan a ningún sitio, pues cada uno piensa como quiere. Pero, básicamente, nos apreciamos y nos respetamos, disfrutando de vacaciones con amigos que han irrumpido en nuestra vida sólo por tomar una decisión para nuestro futuro con la que no habíamos calculado esta dimensión de nuevas amistades.   

Deja un comentario