EL FUTURO SOÑADO, por Esther Rodríguez

Desde que entré en este grupo de cohousing, mi vida ha cobrado otro sentido. Con anterioridad, temía mi envejecimiento. He notado como, muy, muy despacito, mis facultades, sobre todo físicas, disminuyen, me he vuelto más lenta, más tranquilona, necesito descansar más a menudo, etc., nada importante, pero en 5 años me lo noto bastante. Es verdad que estoy como una rosa, no me duele nada, no tomo medicinas y sólo tengo que vigilarme cosas como la tensión, el azúcar, el colesterol, y esas cosas que cambian sin sentido a mi edad. Por todo ello, con 69 años, consciente de mi lento envejecimiento y sabiendo que en un plazo no muy lejano me vería viviendo sola en el periodo de mi vida menos conveniente para ello, decidí ponerme a buscar, sobre todo, un grupo de personas que se encontraran en similares circunstancias y con la idea de poner remedio a la situación. Y una vez más, en mi vida, mis sueños se han hecho realidad, sorprendiéndome de lo fácil que me ha resultado encontrar a mi “nueva familia”, con la que deseo pasar el resto de mis días.

En los dos años que llevo en Ad Petrum he cobrado actividad mental al dedicarme a hacer todas las Actas de las reuniones y al verme obligada a leer tantos documentos de asuntos desconocidos para mi. Me he sorprendido al conocer internamente la estructura magistral de un cohousing, en la que todos sus integrantes colaboran en las distintas comisiones según sus habilidades, experiencias y gustos, he participado en muchas reuniones presenciales y telemáticas, algunas bastante aburridas pero necesarias, y, sobre todo, he convivido con unos y con otros, en excursiones, comilonas, veraneos…ahora tengo una pandilla. Y voy a trasladarme a vivir a un precioso apartamento en Guadarrama, lugar paradisíaco, a mis 70’… ¿Cuántos a mi edad pueden estrenar vivienda adaptada a sus necesidades? ¿Cuántos lo desearían?  

Ya no tengo miedo a envejecer. No me siento sola, y además he aprendido que no hay que temer al futuro ya que el escenario que nos podamos imaginar, no tiene por qué ser el real. No tiene sentido elucubrar sobre cuánto tiempo viviremos, ni de qué manera.

Sólo tenemos que trabajar en la medida de nuestras posibilidades para llegar a ese futuro que todos deseamos, sin descanso, con ilusión, con tenacidad, con toda nuestra energía que es mucha y positiva.

Foto: Compartiendo días de playa con miembros de nuestro cohousing.

10 de Enero de 2025

Un comentario sobre “EL FUTURO SOÑADO, por Esther Rodríguez

  1. Muchas gracias Esther, que estupenda cronica has hecho de tu vida actual, has plasmado en ella toda tu bondad, conocimiento y buen vivir. Como miembro también de Ad Petrum me siento muy reflejado en ella. Enhorabuena.

    Alejandro Sanz

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