AdPetrum en la presentación de la Muestra de Cine y Cultura de la Vera

Hemos asistido a la presentación de Indómita, que es el nombre que ha adoptado la Muestra de Cine y Cultura de la Vera y que nos entusiasmó este verano a unos cuantos de AdPetrum… fuimos de la mano de Encarna que es la que nos abre camino en el conocimiento de esta comarca tan bella e interesante.

Ya de vuelta en Madrid después del cóctel- presentación de Indómita, sigo con una sensación muy buena… de esas que te recuerdan por qué estos proyectos merecen tanto la pena.

El vídeo que compartieron —breve pero precioso— condensaba muy bien la esencia de lo que será la edición de 2026: más cuidada, más abierta, más conectada con lo que vivimos el verano pasado.

www.muestracinedelavera.com

Fue bonito ver cómo tantas personas del entorno de la Vera se están implicando y cómo ya hay compañeros del grupo, y alguno más que se ha unido, animándose a reservar para julio. Da la impresión de que lo que empezó como una experiencia bonita se está convirtiendo en algo que crece y nos sigue reuniendo.

Ojalá podamos coincidir muchos el próximo verano. Estos pequeños hilos que tejemos juntos son los que después se convierten en recuerdos luminosos.

Pilar Rebé

Sí se puede… ¡Enhorabuena a Entrecantos!

Amaneció lloviendo y la oscuridad de la mañana no invitaba a levantarse de la cama, pero lo hice con más energía de lo habitual porque en pocas horas tenía una cita ineludible. Iba a asistir a la inauguración del cohousing Entrecantos

Según las estadísticas, más del 90% de los proyectos de viviendas colaborativas fracasan estrepitosamente, y me picaba la curiosidad de conocer a un grupo de personas como nosotros que habían logrado alcanzar su objetivo y saber cómo habían podido sortear las trabas burocráticas y los problemas que surgen en los grupos de personas mayores que buscan un proyecto de convivencia.

Unos cuantos amigos llevamos más de tres años trabajando en un proyecto de viviendas colaborativas muy parecido al que ha conseguido Entrecantos, en el que hemos puesto todas nuestras fuerzas, ilusiones, y los ahorros de toda una vida.

Tras varios varapalos, desencuentros, jornadas interminables de trabajo, de cohesión del grupo, de asistencia a foros, charlas y talleres sobre la convivencia, la comunicación no violenta, las ventajas y las desventajas de la cesión de uso, la desidia de las administraciones, y mil cosas más, mi estado de ánimo se encontraba en el punto más bajo desde que me embarqué en esta aventura. Me emocionaba poder ser testigo de cómo otras personas con mis mismas ilusiones habían logrado finalizar su proyecto. Podría ver con mis propios ojos cómo se enfrentan a los primeros meses de convivencia real después de un largo trayecto lleno de obstáculos.

Asistimos al evento tres miembros de la cooperativa Ad Petrum, y cuando llegamos al edificio, nos sorprendió la algarabía de un numeroso grupo de personas que nos recibían con entusiasmo y alegría. Además de los socios de la cooperativa, había muchos invitados, prensa y representantes del Ayuntamiento de la localidad de Tres Cantos, encabezados por el Alcalde y varios de sus concejales.

A mediodía comenzó el acto de inauguración con el corte simbólico de una cinta, y las palabras de Manolo y Juan, dos de los socios más antiguos y que más han trabajado en el cohousing durante años. Explicaron quiénes eran y qué representaba para ellos aquel proyecto. Manolo, probablemente en sus ochenta, comenzó diciendo que eran un grupo de “jóvenes valientes”,  inasequibles al desaliento, que habían tenido muy claro desde el principio qué clase de proyecto querían y cómo deseaban vivir esta etapa de la vida. Rezumaba satisfacción y orgullo y su alegría era contagiosa. Después habló Juan, con un perfil más técnico; parece que había dirigido durante mucho tiempo el Consejo Rector y explicó con sobriedad algunos de los inconvenientes y obstáculos más importantes que habían afrontado,  como la búsqueda del terreno, la formación y cohesión del grupo o la construcción del edificio, muy funcional, confortable y luminoso.

Por último, el Alcalde, como buen político, tuvo unas palabras muy elogiosas para el proyecto como si lo hubiera impulsado él mismo. Alabó esta nueva forma de envejecer y ofreció las bondades de vivir en un municipio como Tres Cantos.

No se extendieron demasiado, y enseguida nos obsequiaron con un par de canciones preparadas por ellos mismos para esta ocasión. Habían formado un coro del que se sentían orgullosos y nos demostraron con su alegría lo que una buena convivencia puede lograr.

Pasamos a disfrutar de un aperitivo que habían preparado las cocineras del proyecto en el amplio patio techado que se extendía frente al comedor y Óscar, un socio de la comisión de Convivencia, fue nuestro anfitrión y guía por las instalaciones. Como en todos los cohousing, las zonas comunes son fundamentales para convivir, realizar actividades y relacionarse con los otros socios, y en este caso, la zona común, muy amplia, estaba situada en la planta menos uno que se abría al patio techado. Unas amplias jardineras llenas de plantas suplían al jardín o al huerto con el que todos soñamos y una pequeña piscina exterior auguraba buenos ratos en verano. Con mucho orgullo, nos informaron que su “jardín” contenía más de 100 plantas distintas perfectamente clasificadas y cuidadas.

El edificio tiene tres plantas más el semi-sótano, orientado al sur-oeste y con un estilo arquitectónico moderno y funcional. Un pequeño gimnasio, 2 salas de reuniones, una sala de música bien equipada, una biblioteca muy bien organizada, varios espacios para estar a lo largo de los amplios corredores que albergan los 35 apartamentos y unos grandes armarios  bajo las ventanas  que llaman trasteros y que suponen un desahogo para sus habitantes y que nos gustaron mucho.

Por fin llegó el momento de conocer un apartamento. Óscar nos advirtió que era su leonera particular y que le daba vergüenza enseñárnosla, pero le animamos a hacerlo sin complejos porque nos interesaba mucho ver cómo se desarrolla la vida en 50 metros cuadrados privados y cómo se complementa con las zonas comunes.

El apartamento era amplio y luminoso, lleno de vida y confort aunque hubiera un montón de ropa para la plancha sobre el sofá. Se abría a una gran terraza por donde ahora entraba el sol a raudales. Había dejado de llover y parecía que el tiempo quería aliarse con estos entusiastas abuelos que me estaban devolviendo la esperanza y la ilusión por formar parte un día de algo similar.

Cuando llegó la hora de despedirse, Óscar quería seguir charlando con nosotras y nos invitó a compartir la comida con todo el grupo. No nos hicimos mucho de rogar. Estábamos siendo testigos de cómo podría ser nuestra vida en un futuro próximo. Volvimos a la planta donde había tenido lugar el evento y ahora habían desplegado las mesas y las sillas junto a la cocina que se encuentra en un lateral del gran comedor. Tienen contratadas dos cocineras, y una comisión de cocina se encarga de elaborar los menús cada semana. Colocan las mesas formando un  gran cuadrado para 12 personas cada una donde es fácil compartir almuerzo y charla.

Fue una comida entrañable, tenían muchas ganas de mostrar al mundo cómo habían sido capaces de materializar un sueño y pude comprobar por mí misma la alegría de vivir que les embargaba. Respondían a todas nuestras preguntas sin tapujos. No ocultaban los varapalos y decepciones por los que habían pasado, los mismos impedimentos y dificultades que nosotros enfrentamos día a día: salidas de socios con el duelo que suponen las pérdidas; entradas de otros nuevos con las dudas de si encajarán o no con el grupo; una administración mucho menos colaboradora de lo que mostraron en el acto de presentación; una pandemia que les retrasó un tiempo largo y un problema grave durante la construcción que volvió a ponerlos a prueba… pero allí estaban, felices y orgullosos de lo que habían conseguido, demostrándonos a todos que sí se puede.

¡ENHORABUENA ENTRECANTOS!

Carmen Cordero Amores

Octubre de 2025

AD PETRUM ASISTE AL II FORO DE VIVIENDA COOPERATIVA EN CESIÓN DE USO EN ALCORCÓN – OCTUBRE 2025

El pasado sábado 4 de octubre, 14 soci@s de Ad Petrum asistieron al II Foro de vivienda cooperativa en cesión de uso celebrado, en esta ocasión, en el Centro Cívico Los Pinos de Alcorcón.

El Foro, como en la ocasión anterior, fue un encuentro muy agradable con otros grupos que se encuentran en la misma situación que el nuestro. Ya hay alguno que, ha conseguido terminar sus viviendas y empezar a habitarlas, lo que nos indica que, a pesar de todos los inconvenientes, percances y burocracias absurdas, el trabajo continuo y la unión hace que la utopía se convierta en una realidad.

Comenzó el acto con la presentación, por parte de Lola Cabrera y Javier Blanco, como miembros de Coovivir Madrid, organizadora del evento con la colaboración del Ayuntamiento, a continuación, habló la alcaldesa, Candelaria Testa, y finalmente Aicha Belassir, Directora General de Economía Social, como representante del Gobierno de España. En todas las intervenciones hubo una expresión de solidaridad con el pueblo palestino.

A continuación, hubo una Mesa de Buenas Prácticas de Colaboración Público-Cooperativas en la Promoción de Vivienda en Cesión de Uso y a continuación nos dividimos en talleres.

Nosotr@s nos repartimos en cinco de los nueve talleres que se ofrecían: “Aproximación general al modelo cooperativo de vivienda en cesión de uso”, “Fiscalidad”, “Financiación”, “Diseño arquitectónico en proyectos de viviendas colaborativas y sostenibles” y “El modelo de cuidados de larga duración en proyectos comunitarios”.

En los descansos nos invitaron a un desayuno y una comida muy ricos, mientras compartíamos saludos, contactos y experiencias con compañer@s de “fatigas”.

Estos encuentros son fundamentales para dar a conocer este modo alternativo de vivienda no especulativa y buscar la complicidad y cercanía de las instituciones locales, tan necesarias para desarrollar nuestros proyectos.

¡¡Gracias al Ayuntamiento de Alcorcón y, en especial a su Alcaldesa, y equipo por acogernos en un impresionante Centro Cívico y por su amable invitación!!

CRÓNICA DE UNA CONVIVENCIA ANUNCIADA

 

Este verano, como en otros anteriores, algunos de nosotros, socios de Ad Petrum, nos hemos unido para pasar algún tiempo de vacaciones juntos. Esto atiende a nuestro deseo, por una parte, de irnos conociendo mientras se culmina el proyecto en el que nos hayamos inmersos, y, por otra, de pasar algún tiempo con amigos, y no con la propia familia.

En Jarandilla de La Vera alquilamos un bonito chalé para asistir a las Jornadas de Cine de La Vera, como objetivo cultural  de interés para todos nosotros, con la ventaja añadida de que otras socias estaban en sus propias casas en la comarca y también asistían al Festival, que resultó ser un éxito por su interés, su buena organización y la gran cantidad de asistentes. Fue una experiencia muy grata, ya que además de la vivienda, compartíamos larguísimos desayunos con tertulia incluida, suculentas comidas elaboradas por nosotros mismos y baños en piscinas naturales y municipales de la comarca.

No contentos con lo anterior, en Septiembre, volvimos a alquilar la casa de Puerto de Mazarrón entre cinco socios bien avenidos, pues algunos ya habíamos compartido vacaciones en Jarandilla.

Aquí hemos disfrutado del mar y de un tiempo espectacular que nos ha permitido pasar parte del dia sumergidas en el Mediterráneo, haciendo ejercicios de aqua gym,  pasando por el chiringuito a tomar la caña antes de comer algún gazpacho exótico , elaborado por alguna de nosotras, ya que esto ha acabado siendo una auténtica competición, y estamos a punto de eleborar un recetario de gazpachos, sopas y cremas de Ad Petrum.

Por las tardes, como aquí en Puerto de Mazarrón no hay vida cultural, exceptuando la gastronómica, de la que tampoco prescindimos,  jugamos a las cartas o al Rummy por lo que tenemos una actividad cerebral enloquecida, y finalizamos con un paseo a los perros (tenemos tres, que nos han vuelto un poco locas) a la hora de la puesta de sol y nos sentamos en un banco frente al mar para ver como el paisaje cambia de color. Un espectáculo único, que nos sosiega el alma antes de irnos a dormir con el sonido de las olas que rompen frente a nuestra casa.

Nuestra convivencia es buena, todo lo buena que se puede esperar de un grupo de sesentones que acaban de conocerse, pero aquí vemos lo que hace la rutina en nuestro ánimo, quien colabora y en qué medida en los duros trabajos físicos cotidianos como limpieza, cocina, etc., y quien trabaja incansablemente para el proyecto.

Hablamos mucho de nuestro proyecto, incluso demasiado, ilusionados, esperanzados y  preocupados , y también hablamos de cosas que no tienen que ver con nuestro proyecto y que nos enzarzan en larguísimas polémicas que no llegan a ningún sitio, pues cada uno piensa como quiere. Pero, básicamente, nos apreciamos y nos respetamos, disfrutando de vacaciones con amigos que han irrumpido en nuestra vida sólo por tomar una decisión para nuestro futuro con la que no habíamos calculado esta dimensión de nuevas amistades.   

YA SOMOS PROPIETARIOS DE UN SUELO EN GUADARRAMA

Nos alegra mucho poder publicar por fin esta buenísima noticia: ¡¡¡DESDE AYER NUESTRA COOPERATIVA AD PETRUM ES PROPIETARIA DE SU PARCELA EN EL PUEBLO DE GUADARRAMA!!!


Ayer se escrituró la compra ante notario, lo que representa el punto de partida para la puesta en marcha de nuestro proyecto de edificación, que incluirá 25 viviendas colaborativas de 1 y 2 dormitorios y 430 m2 de zonas comunes, además de más de 2.000 m2 de zonas verdes ajardinadas y huerto comunitario.
Os animamos a las personas que estéis interesadas en unirse a un cohousing a que nos contactéis para conocer nuestro proyecto, ya que hay algunas viviendas disponibles. (correo de contacto: adpetrum30@gmail.com). http://www.adpetrumcohousingsenior.com

AD PETRUM se acerca a la 8ª muestra de cine y cultura de La Vera

Ad Petrum es una cooperativa muy vinculada con la comarca de La Vera, allí hemos hecho varios encuentros de convivencia y escapadas puntuales ya que, en cualquier estación del año es un placer disfrutar de su naturaleza, acogimiento y buena gastronomía.
Este verano, varias socias hemos asistido a la 8ª Muestra de Cine y Cultura de La Vera. Han sido 14 veladas culturales, cada una en un pueblo; en plazas, palacios, jardines, en lo alto de un monte… Siempre teniendo por techo un cielo cuajado de estrellas, recibiendo la brisa y la acogida de la vecindad, haciéndonos sentir como veratas de corazón.
Damos muchas gracias a la incansable organizadora de esta muestra, Mane Cisneros y a la gran cantidad de colaboradores entre los que se encuentra nuestra compañera Encarna, ella sí verata de nacimiento, que nos ha facilitado la vida y la inmersión en esta maravilla cultural.
El próximo año intentaremos asistir toda la cooperativa a la 9ª Muestra e invitamos a todo el que se quiera unir al evento porque son unas vacaciones muy especiales.
En la foto varios miembros de Ad Petrum con Mane Cisneros y Deka Mohamed Osman, codirectora de la película Samia, proyectada en el parque de la Aliseda de Jarandilla de la Vera.

DEL SOCIALISMO UTÓPICO Y LOS COHOUSING

Fernando García Soria

Del falansterio de Fourier al Cohousing de Ad Petrum

La expresión “Socialismo utópico” fue acuñada por Federico Engels en su obra “Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico”  

Los socialistas utópicos del siglo XIX fueron un grupo de pensadores de “lo social” que reflexionaron sobre la realidad de su época y que intentaron poner en marcha iniciativas sociales innovadoras y arriesgadas.

Sus modelos sociales rechazaban lo que después se denominó “lucha de clases”. Crearon sistemas de cooperación que se oponían al individualismo egoísta y llevaron a cabo prácticas sociales comunitarias, imaginativas y concretas, como alternativas al capitalismo emergente de su época.

Sus más importantes representantes fueron, en Francia: Saint Simon, uno de los padres de la sociología; Fourier, creador de los falansterios, edificaciones y espacios donde se conjugaban la producción, fundamentalmente agrícola para el autoconsumo de las familias, y la convivencia participativa, y Robert Owen en Inglaterra (cooperativista de la primera ola),

Hay al menos tres rasgos que hacen comparables las realizaciones del socialismo utópico y los proyectos de Cohousing, en nuestro caso, los Cohousings Senior.

Son la autogestión, la ayuda mutua y el intento de crear un modelo de sociedad, menos individualista y más cooperativo.

Cuando hablamos de Cohousing Senior, o mejor, de complejos de viviendas colaborativas para personas mayores, no podemos pensar en modelos en los que predomine el “sálvese quien pueda” o el “yo, a lo mío”.

Estamos refiriéndonos a una forma de convivencia y de vivir los últimos años de la vida conservando la dignidad, desde un sentido comunitario capaz de modular los intereses particulares. Normalmente, los argumentos para entrar en este modelo son: el fracaso de muchas residencias en la atención y cuidado de las personas mayores, o bien el miedo a la soledad y a quedarnos aislados, pero, fundamentalmente, compartir los valores propios del cooperativismo; el compromiso social de ayuda mutua y, en definitiva, la búsqueda a pequeña escala de un modelo social más justo, en el que envejecer con reciprocidad.

Este modelo convivencial supone, a menudo, un cambio radical y profundo en los planteamientos vitales de quienes nos acercamos a él, ya que, entre otras cosas, requiere:

  1. Una profunda creencia en los valores comunitarios propios del Cooperativismo: ayuda mutua, responsabilidad personal y económica, democracia, igualdad, formación, bien común… 
  • Igualdad real entre mujeres y hombres y en la representación en los órganos de gestión y dirección de los Cohousing.
  • Compromiso colectivo en la autogestión, que implica conocimientos, formación teórica y capacidad práctica para el desarrollo de los proyectos.
  • Un modelo convivencial transparente de colaboración sincera.
  • Un compromiso social y democrático de ayuda mutua y prestación de cuidados hasta el final de la vida, utilizando metodologías de la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP).
  • Una coordinación continua con las instancias públicas para implicarlas en el desarrollo e implantación de estos proyectos

En los países europeos, pioneros en la introducción del modelo, como Dinamarca y Holanda (entre otros), se pudieron constituir sistemas, básicamente, convivenciales porque muy a menudo, utilizaban edificios ya construidos (a un alquiler tasado) o se edificaban en suelos de cesión pública y, además, las personas que los integraban disponían de unos excelentes servicios sociosanitarios, prestados desde los organismos públicos municipales de proximidad. En resumen, las personas socias se ocupaban como actividad principal, de convivir y cooperar de la forma más amistosa posible.

Sin embargo, en países como España, sin políticas municipales que promuevan la cesión de suelo o la remodelación de edificios; sin un  régimen fiscal adecuado; sin coordinación entre los servicios sociales y sanitarios y con insuficientes recursos públicos, el modelo de Cohousing Senior para que pueda funcionar, precisa que las personas mayores que lo integran tengan que hacer, habitualmente, un esfuerzo titánico para buscar y comprar terreno; construir el complejo residencial; organizarse; aprender a convivir de forma comunitaria; suplir las deficiencias de las administraciones; contratar los servicios necesarios y atender las situaciones de deterioro y dependencia que  van produciéndose, conforme envejecemos.

En definitiva, si queremos construir un Cohousing Senior en España, estos equipamientos tienen que tener no solo una dimensión convivencial sino también asistencial y profundamente comunitaria.

Y en este punto, nos podemos hacer tres preguntas:

¿Estamos dispuestos a realizar este esfuerzo colectivo y dedicarle una buena parte de nuestra actividad diaria, actual y futura?

¿Deseamos trabajar solidariamente en estos proyectos, dejando al margen nuestros egos personales, con un compromiso ético, de ayuda mutua y generosidad?

¿Deseamos establecer un modelo de convivencia afectuosa, colaborativa e inclusiva, al margen de protagonismos personales, discriminaciones de género o aquellas que puedan derivarse de los diferentes estados individuales de salud, deterioro o dependencia?

Si contestamos que “sí” a las tres preguntas, creo que podremos afrontar el proyecto, aunque incluya una importante dosis de incertidumbre, teniendo en cuenta las muchas dificultades que deberemos superar.

Si contestamos que no a alguna de ellas, aunque logremos finalizar el proyecto de construcción, se tratará solo de un éxito material, pero la convivencia real, probablemente, dejará fuera aspectos imprescindibles para satisfacer necesidades básicas de salud y emocionales de bienestar.

Si contestamos “no” a las tres preguntas, acabaremos, en el mejor de los casos, en convertirnos en una comunidad de personas cesionarias de uso, muy parecida a las comunidades de vecinos que todos conocemos.

CREAR UNA INSTITUCIÓN Y SOSTENERLA

Podría pensarse que para crear una institución basta con tener ilusión y los medios económicos necesarios pero, aunque ambas cosas sean necesarias, hay que poder pensar sobre ello en filigrana. Y eso pretendemos aquí.

De entrada, si la ilusión no se traduce en trabajo, el proyecto puede terminar siendo más propio de los mundos de Yupi y lo malo es que, como dijo una vez alguien: ‘el deseo suele aparecer bajo la forma de lo que uno no quiere’, se habla aquí del verdadero deseo, del que supone un avance en la vida, no de un momento de placer que, aunque agradable y necesario también, no modifica nada a nivel vital. Es decir que cuando tenemos un verdadero deseo, por ejemplo, seré bombero cuando sea mayor, está la ilusión, seguramente la capacidad también, pero dará mucha pereza ponerse a estudiar y a entrenar para las pruebas físicas, de ahí que uno, en general, no quiera… lo que desea.

Y es que, cuando queremos llevar adelante un deseo, en lo personal tenemos por delante tres inconvenientes:

  • Hay que poner mucho esfuerzo y, como ya dijimos, eso da pereza y ganas de tirar la toalla.
  • Los objetivos sólo se consiguen de forma aplazada; en llegar a algunos se tarda realmente mucho y eso sigue dando ganas de tirar la toalla.
  • Es muy posible que haya que negociar en el camino y, como sabemos, en toda negociación además de un beneficio siempre se produce una merma (si no, no sería negociación), de modo que lo logrado después de tanto sacrificio siempre estará algo mellado. Eso da más ganas aun de tirar la toalla y abandonar lo que se desea y esto siempre, siempre, termina produciendo culpabilidad y deprimiendo.

Claro está que hay alternativas a esto de llevar adelante un deseo: sin esfuerzo, sin esperar tanto y sin la merma final. Una de ellas bastante frecuente es dejarse atrapar por el agujero negro del sofá delante de la tele. Nada que oponer si uno está dispuesto a pagar el precio.

Pues lo mismo ocurre si el objetivo es construir, crear un Cohousing o, como preferimos llamarlo, Vivienda Colaborativa que es una institución más —aunque en este caso autogestionada—, que pretende fabricar un lugar en el que pasar acompañado, alegre y activamente los últimos años que a uno le quedan. Si consideramos la vejez como el último desastre de la vida, los desastres, como dice Rebeca Solnit, acercan la utopía colectiva.

Nosotros llevamos unos años trabajando para llevar adelante nuestro deseo construyendo Ad Petrum y pretendemos poner después todo el empeño en sostenerlo. ¿Cómo lo hacemos?

Una Vivienda Colaborativa —como cualquier Institución que no quiere ser gobernada en vertical con un solo jefe o equipo que lleve las riendas de todo, sino en horizontal por consenso todo lo que se pueda y, en cualquier caso, democráticamente—, tiene que dividir el trabajo que es mucho, ha de repartírselo. Por ello, las Viviendas Colaborativas se dividen en Comisiones que son equipos de trabajo que se centran en los distintos aspectos necesarios al objetivo común: la obra, la economía, los servicios que se tendrán, la ayuda a la dependencia y a otros problemas, la admisión de nuevos miembros … y más. Hará falta también un grupo de gobierno que, sin mezclarse con cada Comisión, esté atento al buen funcionamiento del conjunto.

Las Comisiones están formadas por personas que, aun teniendo deseos personales distintos, al trabajar juntos van aproximándose poco a poco a mantener un estilo propio de la Comisión en aras de llevar adelante ese deseo común que es la construcción y el mantenimiento de las Viviendas Colaborativas.

Una Comisión tendrá que poder funcionar de manera autónoma y sin interferir en el trabajo de las demás Comisiones ya que, sin confianza en el trabajo de los demás, no es posible hacer un trabajo colaborativo.

A su vez, el grupo de gobierno tendrá que poder permitir que la autonomía de cada Comisión sea un hecho, de modo que haya una cierta horizontalidad no anárquica; esto último para evitar tanto el “laissez faire” que esteriliza y paraliza los avances, como las eventuales tentaciones autoritarias que, en su afán por avanzar y organizar, puedan llegar a bloquear el sentimiento de estar en un proyecto común, al anular el “estilo” que cada Comisión haya podido lograr en su autonomía y, con ello el deseo de cada miembro que es lo que forma el combustible para sacar el trabajo adelante.

En ello estamos y seguiremos…

María C. y Paz